PSICOLOGÍA INFANTIL

     El desarrollo infantil es un camino lleno de obstáculos: a veces, con la misma rapidez con que los niños avanzan también retroceden, debido principalmente, a los conflictos que les rodean. De hecho, es normal que los niños pequeños tengan dificultades ocasionales para dormir, se enfaden con sus hermanos, tengan arrebatos de ira o lloren sin motivo aparente. Por lo general, estas reacciones suelen ser breves y forman parte de su desarrollo. 

     

La mayoría de dificultades que se presentan en la infancia no son de etiología patológica, más bien, son debidas a la interacción y conflicto de varios de los sistemas que forman parte del pequeño: personalidad del menor, modelo educativo de los padres, expectativas escolares, relaciones personales.

 

     Todos estos sistemas interaccionan entre sí y el desajuste en uno de ellos puede provocar el desequilibrio del resto de sistemas.


Nuestro enfoque

   

     Apostamos por una terapia indirecta, es decir, no trabajar directamente con el menor, ya que es más efectivo trabajar directamente con los padres. Les guiamos a realizar cambios estratégicos para superar la dificultad o problema. De este modo evitamos que el niño, entre en el circuito, con la consiguiente etiquetación. Solo en casos imprescindibles, si que realizaremos terapia directa con el menor.

 

Nuestro enfoque terapéutico se basa en el modelo Bio-Psico-Social, dicho modelo tienen en cuenta todas las áreas que forma parte del niño, en el momento de la intervención.

¿Cuándo buscar ayuda para tu hijo/a?

     

En determinadas circunstancias que se escapan del control de los padres. Se trata de conductas que se convierten en una señal de alarma e indican que es necesario consultar a un especialista.

 

Aparecen conductas difíciles, agresivas u hostiles que son inexplicables.

 

 

Manifiesta intranquilidad y problemas para concentrarse en una sola tarea. Muestra un cambio inexplicable en su conducta. Surgen problemas físicos sin una causa médica.

 

Cuando hay eventos vitales que prevemos que pueden alterar el funcionamiento normal del niño. Por ejemplo una cirugía, un cambio de domicilio o de colegio, la separación de los padres, la muerte de un familiar...

 

Cuando hay dificultades en la escuela ya sean educativas o relacionales. A veces son las primeras señales de que algo no funciona. Los niños con ansiedad o tristes lo manifiestan mediante cambios de conducta o bajadas del rendimiento escolar.

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